jueves, 25 de febrero de 2016

Xavi Hernández: La relatividad del espacio

Cuando Xavi tiene la pelota,
la métrica a su alrededor pasa a ser relativista.
 
Anónimo


La teoría de Einstein dice que el espacio y el tiempo son relativos, y que esto se manifiesta especialmente bajo determinadas circunstancias. Resumiendo mucho, podríamos decir que el genio de Einstein radica en haberse dado cuenta de que la expresión dos acontecimientos simultáneos, en sí misma, carece de sentido: hace falta decir para quién son simultáneos. Del hecho de que la simultaneidad no sea absoluta, se siguen la relatividad del espacio y del tiempo. En pocas palabras, puede demostrarse que la longitud de cualquier objeto (un coche por ejemplo) que se mueva a gran velocidad se contraerá en la dirección del movimiento, mientras que el tiempo se dilatará en este sistema. Es decir, el reloj del conductor del coche marchará más lentamente que cuando se encuentra en reposo. Lo mismo ocurre si cambiamos el movimiento a gran velocidad, por la presencia de un campo gravitatorio muy intenso, como el que originan los agujeros negros, lo que incluso podría dar lugar a la aparición de ondas gravitacionales. Al principio, todas estas conclusiones parecían demasiado fantásticas como para corresponder a la realidad (como si la realidad tuviese la obligación de ser aburrida) y fueron rechazadas por los científicos, pero fueron finalmente confirmadas y hoy nadie duda de que la relatividad del espacio y del tiempo es una propiedad del universo en que vivimos.

En mi modesta opinión, el futbol de Xavi Hernández agrega una nueva dimensión a la teoría de Einstein. Su capacidad para encontrar huecos en los sofisticados entramados defensivos que nos ha deparado el futbol posmoderno solo puede explicarse desde una óptica relativista. Lo hemos visto una, dos, mil veces: Xavi recibe la pelota en mitad de cancha, levanta la cabeza y ve a todos sus compañeros marcados. No hay espacio para meter un pase, ni para tirar una pared, jugarla hacia atrás parece la única opción. Y sería la única opción para cualquier jugador no einsteniano. Pero Xavi es una sublime excepción, es una supernova que juega al futbol: se hamaca, hace una calesita y de pronto, el ancho del campo se duplica, los centímetros que separan a Messi de sus marcadores se convierten en metros, el área se vuelve enorme antes del pase y minúscula cuando un compañero recibe la pelota y queda mano a mano frente al portero.

He visto sus asistencias cientos de veces en el Camp Nou, en el Calderón, por la tele. Los comentarios son siempre los mismos: cómo hizo para meter un pase así? Aventuro que no se puede explicar desde una óptica lineal, clásica. Habrá que aceptar que Xavi tiene un don especial que le permite hacer fácil lo difícil, y que pasa por aprovecharse de la relatividad del espacio como fenómeno futbolístico.

Hace unos días nos desayunábamos con la noticia de la primera observación de las ondas gravitacionales predichas por Einstein. Hasta donde pude entender, los científicos del laboratorio LIGO han detectado un efímero pulso de menos de un segundo de duración, producto de la colisión de dos agujeros negros ocurrida hace unos mil millones de años, y que desde entonces atravesó una distancia de algo mas de mil millones de años luz para llegar hasta nosotros. Creo que esta observación puede ser un excelente punto de partida para que los físicos se dediquen a estudiar el fenómeno Xavi en su verdadera dimensión. De paso, creo que nos ayudará a entender mejor la verdadera causa de las muchas falsas alarmas detectadas en el experimento LIGO.






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